«Si quieres, puedes limpiarme»


En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme». Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio». La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. (Marcos 1:40-41)

La convicción del pecado, es necesaria para la conversión.

La muerte física hace que perdamos todos nuestros bienes materiales. El pecado, produce la perdida de todos los bienes espirituales, y únicamente la recupera cuando le alcanza la gracia, cuando se confiesa. 

Cuando el cuerpo muere, se pierden todos los sentidos exteriores y capacidades: no huele, no siente, no escucha. Lo mismo con el alma cuando se encuentra en pecado: el corazón está endurecido, se pierde la voluntad; la conciencia se embota, no tiene memoria de su pasado, y también pierde su capacidad espiritual de ver correctamente las cosas de Dios. 

La lepra en el Evangelio de hoy Domingo, es también símbolo del pecado, de nuestro pecado. Sin embargo, Jesús quiere sanarnos, quiere que quedemos limpios totalmente. A través de las manos del Sacerdote, Jesús extiende su mano y nos ordena que seamos limpios, para que  no permanezcamos en el pecado. 

Señor, Jesús, sabes cuando me siento y cuando me levanto. Antes de que una palabra esté en mis labios, tú la sabes ya. Ayúdame a vivir en la luz que corresponde a tu gracia, y a experimentar la alegría curativa que viene de la amistad contigo, en el Sacramento de la Confesión.




Febrero 11 del 2018


2 comentarios :

FLOR DEL SILENCIO dijo...

Gracias, solo tu Señor, puede cambiarme, gracias, un fuerte abrazo.

Marian dijo...


Mirando la pureza de Tu Madre, de rodillas, ¡Limpia nuestras lepras, Señor.

Feliz y Bendecido día , de nuestra Sra, de Lourdes María.

Un fuerte abrazo. Bendiciones hermana.!!