Pon tu delicada mano bajo la carga de mi alma


Dios mío, pongo a tus pies mi carga de sufrimiento, tristeza y renunciación; Ofrezco todo a través del corazón de Jesús; y le pido a Tu Amor que transforme estas pruebas en gozo y santidad para aquellos a quienes amo, gracia para las almas y regalos preciosos para Tu Iglesia. En este abismo de postración física, incomodidad y cansancio moral, en estas sombras en las que me has sumergido, haz brillar un resplandor de tu brillo triunfal. O más bien, dado que las sombras de Getsemaní y el Calvario son fructíferas, use todo esto para el bien de todos. Ayúdame a ocultar mi desolación interior y pobreza espiritual bajo las riquezas de las sonrisas y el esplendor de la caridad. Cuando la cruz se haga más pesada, pon tu suave mano bajo la carga que has puesto sobre mi alma y sobre mi dolorido cuerpo.

Oh Señor, te adoro, y todavía estoy, y siempre, en tu deuda, porque en contra de mis sufrimientos Tú has puesto la Sagrada Eucaristía y el Cielo.




Sierva de Dios: Elisabeth Leseur
Febrero 09 del 2018



2 comentarios :

Marian dijo...


Noche del alma, le llamo yo. Noche querida María que vivimos todos los
que que nos entregamos a Dios de corazón... Pruebas muy duras y difíciles.

El coge nuestra ofrenda para bien de muchas almas,para bien de la Iglesia y para nuestra unión con El.

¡Gracias María! Un fuerte abrazo hermana.

Dios te bendiga.!!

Maite Lorenzo dijo...

El título es precioso, María.
Y la oración también.
Muchas gracias.
Te deseo un feliz fin de semana