Permaneced en mí...



Permaneced en mí (jn. 15, 4)

Es el verbo de Dios quien lo manda, quien expresa este deseo.

Permaneced en mí no sólo momentáneamente, durante unas horas pasajeras, sino permaneced...de un modo estable habitualmente.

Permaneced en mí, orad en mí, adorad en mí, amad en mí, sufrid en mí, trabajad y obrad en mí.

Permaneced en mí durante vuestras relaciones con las personas y vuestro trato con las cosas. Penetrad cada vez más íntimamente en esta profundidad. Allí está ciertamente la soledad donde el Señor quiere atraer  al alma para hablarle, como dice el Profeta (Os. 2,14)

Mas para escuchar este lenguaje misterioso de Dios no hay que detenerse, por así decirlo, en la superficie. Es necesario penetrar cada vez más en el Ser divino mediante el recogimiento interior, San Pablo exclamaba: Corro por ver si alcanzo el final (Fl. 3,12) También nosotros debemos descender cada día por esta pendiente con confianza plena de amor. Un abismo llama a otro abismo (S. 41.8)

Es ahí, en lo más profundo, donde va a realizarse el encuentro divino, donde el abismo de nuestra nada, de nuestra miseria, va a hallarse frente a frente con el abismo de la misericordia, de la inmensidad, del todo de Dios. Es ahí, donde lograremos la fuerza necesaria para morir a nosotros mismos y donde, perdiendo nuestra manera personal de ser, quedaremos transformados en amor. Bienaventurados los que mueren en el Señor (Ap. 14,13)




(Santa Isabel de la Trinidad)
Enero 16 del 2018

9 comentarios :

Felicitas dijo...

Precioso, María.
La vertiente sobrenatural, mística, de nuestra fe es el corazón de toda obra hecha según Dios.
Jesús no nos trajo un programa externo de acciones, sino que se trajo a sí mismo al mundo, para relacionarse por su Amor con cada pecador, e irlo purificando, sanando, transformando en santo, por su infinita Misericordia. ¡Cuánto nos enseña Santa Isabel de la Trinidad! ¡Cuánto nos aleccionan aquellos que fueron amigos fuertes del Verbo encarnado, hecho uno de nosotros!
Un fuerte abrazo, linda, unidas en su Santo Corazón, con Mamá María.

Ricardo Tribin dijo...

Bello Post.

Ademas la música que eo acompana es lindisima.

Un abrazo, pleno de las mejores bendiciones.

Rosa dijo...

Gracias, María.
Así es, el encuentro con el Señor que transforma la vida entera, Dios que nos abraza, Dios Amor infinito que nos ama como nadie.
Hasta que Dios se forme en nosotros, como decía san Pedro Poveda.
En el silencio, en el recogimiento de la oración.
Me alegra mucho encontrarte, María.
Como a Caminar, a Marian, a sor Cecilia, tan importantes en mi vida.
Muchas gracias, María.

He estado mirando el "Curso sobre Las Moradas" que aparece en el lateral, pero no puedo acceder a los vídeos, no puedo verlos, puede que sea necesaria alguna aplicación.

Muchos besos, con mucho cariño.
Unidas en la oración.

María dijo...

Estimada Rosa:

Como he dicho siempre: La agradecida soy yo, por tener unas amigas y amigos tan contemplativos y fervorosos. Yo también me alegro enormemente de encontrarte querida hermana.

Referente al "curso de moradas" Ingrese, y a mi tampoco me funciono en mi navegador. Sin embargo, lo busque nuevamente y lo he actualizado. Aquí te dejo la pagina. http://www.ustream.tv/channel/curso-moradas-santa-teresa (Parece que la aplicación es): USTREAM

Espero funcione, si no, tal vez necesites utilizar otro navegador. ¡Son buenísimas! Mil gracias y un fuerte abrazo.

Marian dijo...

Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayúdame a olvidarme enteramente de mí para establecerme en Ti, inmóvil y tranquila, como si mi alma estuviera ya en la eternidad. Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de Ti, ¡oh mi Inmutable!, sino que cada minuto me sumerja más en la hondura de tu Misterio.
Inunda mi alma de paz; haz de ella tu cielo, la morada de tu amor y el lugar de tu reposo. Que nunca te deje allí solo, sino que te acompañe con todo mi ser, toda despierta en fe, toda adorante, entregada por entero a tu acción creadora.


¡Oh, mi Cristo amado, crucificado por amor, quisiera ser una esposa para tu Corazón; quisiera cubrirte de gloria amarte… hasta morir de amor! Pero siento mi impotencia y te pido «ser revestida de Ti mismo»; identificar mi alma con todos los movimientos de la tuya, sumergirme en Ti, ser invadida por Ti, ser sustituida por Ti, a fin de que mi vida no sea sino un destello de tu Vida. Ven a mí como Adorador, como Reparador y como Salvador.


¡Oh, Verbo eterno, Palabra de mi Dios!, quiero pasar mi vida escuchándote, quiero hacerme dócil a tus enseñanzas, para aprenderlo todo de Ti. Y luego, a través de todas las noches, de todos los vacíos, de todas las impotencias, quiero fijar siempre la mirada en Ti y morar en tu inmensa luz. ¡Oh, Astro mío querido!, fascíname para que no pueda ya salir de tu esplendor.


¡Oh, Fuego abrasador, Espíritu de Amor, «desciende sobre mí» para que en mi alma se realice como una encarnación del Verbo. Que yo sea para El una humanidad suplementaria en la que renueve todo su Misterio.


Y Tú, ¡oh Padre Eterno!, inclínate sobre esta pequeña criatura tuya, «cúbrela con tu sombra», no veas en ella sino a tu Hijo Predilecto en quien has puesto todas tus complacencias.


¡Oh, mis Tres, mi Todo, mi Bienaventuranza, Soledad infinita, Inmensidad donde me pierdo!, yo me entrego a Ti como una presa. Sumergíos en mí para que yo me sumerja en Vos, mientras espero ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas.



Sor Isabel de la Trinidad

Que puedo decirte yo hermana, con mi pobreza. Aquí tenemos, un alma sumergida en el alma, donde vive con la Trinidad morada de nuestras almas.

¡Gracias María! Un fuerte abrazo.

María dijo...

Pues, has dicho mucho, Marian. Has compartido todo un escrito muy bello, que muchos conocemos de nuestra querida Santa Isabel.

El Señor nos mantenga pobres, es mejor así, para gloria de Él. Gracias, Marian. Dios te beniga.

Sara O. Durán dijo...

Dejare de ser yo, para entregarse con dulzura, docilidad y convicción a ser una ínfima parte del todo.
Un abrazo.

María dijo...

Así sea, Amiga Sara! Gracias por tus palabras y visita.

Dios te bendiga, hermana.

Rosa dijo...

Muchas gracias, María.
Creo que debo utilizar la aplicación que me nombras.
Lo intentaré.

Muchos besos y buenas noches.