Mi Corazón Repleto de Tronos y Pedestales


Puede que no me dé cuenta de que siempre que me arrodillo en la iglesia, siempre traigo mi propio "altar" al altar. Este altar no ocupa espacio, pero está bastante lleno. Varía de persona a persona. Implica lo que en realidad estoy adorando consciente o inconscientemente en mi vida. Este altar es realmente lo que coloco en el altar para adorar.

A menudo hablo de lo que adoro. "Adorar" en cualquier idioma, no implica tratar de sacar a Dios de su trono. Lo uso por costumbre. De manera natural, aunque casi inconscientemente, estoy relegando a un segundo plano a Dios, a quien realmente debería adorar.

La situación es extraña porque puedo ver el altar desde mi banquillo en la iglesia, pero ¿qué es lo que realmente veo? No es el verdadero altar, pero el que esta en mi mente. Lo traje conmigo. Oscurece el altar del sacrificio más santo. Y no me doy cuenta de que simplemente no lo veo.

Entonces el silencio que intento tener mientras me arrodillo ante el tabernáculo no puede ser real. Dios quiere concederme una verdadera libertad, no en el sentido de elección entre el bien y el mal, sino en la libertad de los deseos, de los temores y las obsesiones. Él quiere concederme un verdadero silencio interior que sea a la vez libre de obstáculos y paz proveniente de la unión con él. Este que me da paz, y a menudo me calma la sensación de pérdida y soledad.

El silencio de la fe conduce a la gracia. Este consiste en aquietar las pasiones y los deseos. Se trata del silencio de la voluntad para tener cada vez menos anhelos. Cuanto menos persigo los deseos, más encuentro la paz. Dios magnetiza las fuerzas emocionales en caminos tranquilos libres de apegos viciosos. A cambio, mi amor es magníficamente renovado.

En la Sagrada Comunión, me uno a Jesús - o eso me parece a mí. Pero, ¿realmente me uniré a Él? Él viene a mi corazón, pero lo encuentra desordenado. Esto podría parecerme un poco difícil de imaginar. Cuántos tronos terrenales y vanos están desordenando mi mente y no quiero tirarlos, pensando que me serán útiles más adelante. Mi psique está atestada de tronos y pedestales. Este desván es la sala de recepción del Señor Eucarístico. ¿Cómo debería reaccionar Dios? "Como algunos saben, escribe San Juan de la Cruz, que Dios habita secretamente en todas las almas... Sin embargo, hay una diferencia enorme, una gran diferencia en cada una de ellas. En algunas, Él habita solo, en otras Él no está solo. En unas almas permanece satisfecho, en otras; Él está disgustado. En algunas vive como en Su propia casa, mandando y gobernando todo. Pero en otras, es como un extraño, en una casa extraña, donde no se le permite dar órdenes, ni hacer nada, ni gobernar en ella." 

Pensando en todo esto, me siento muy incómoda. Tal vez debo pedirle perdón al Señor porque tuvo que venir a un lugar tan desordenado. Además, la Iglesia me anima en este momento a ser como el humilde centurión o el hijo pródigo arrepentido. Entonces puedo decir antes de la Sagrada Comunión: Señor, no soy digno de que entres en mi casa pero una palabra tuya bastará para sanarme (Mt 8, 5-13) Santifica me y libérame de la maraña de ruidosos anhelos; deseos desordenados que acallan la voz de Tu amor.




Padre: Tadeusz Dajczer
Enero 24 del 2018


7 comentarios :

Maite Lorenzo dijo...

Cierto, un poco desordenada si que está mi alma.
Bella reflexión
Un abrazo

dijo...

Pues sí,necesitamos que nos santifique para que los apegos se vayan alejando más de nosotros cuando ellos nos apartan del AMOR de Dios.
Leía un día a Anthony de Mello y en uno de sus capítulos hablaba de los apegos.
Me costó mucho entender cómo podemos llegar a entender ese desprendimiento,que no sólo es material,y aún estoy en el camino.
Pero no te sientas afligida porque yo creo que tu encuentro con ÉL está tan cercano !!Ojalá pudiéramos decir todos algo igual .
te dejo aquí un pasaje de Isaias que me parece bonito
Besucos y bendiciones

"No temas, que te he redimido,
te he llamado por tu nombre, tú eres mía.
Si pasas por las aguas, yo estoy ccontigo,
si por los rios no te anegarán.
Si andas por el fuego, no te quemarás,
ni la llama prenderá en ti,
porque yo soy tu Dios, tu Abba, tu salvador,
dado que eres preciosa a mis ojos,
eres estimada y yo te amo.
No temas, yo estoy contigo"
Isaias 43, 1-4

María dijo...

Así nos encontramos varios de nosotros...es una lucha diaria.
Gracias Maite. Un fuerte abrazo.



María dijo...

Mi amiga Gó:

bueno en realidad, no soy yo y sí soy yo la que se siente así. Es decir, es el autor quien habla como si fuera uno mismo. :) Al mismo tiempo, pues sí, yo también tengo que luchar con tantos tronos y pedestales...es una lucha diaria y de 24 horas al día; hay tanto que excavar...

Referente a la cita de Isaias; me creerás que desde el Domingo estoy pensando y meditando en ella. Incluso pensaba en publicarla, y me deleitaba con un canto en Inglés que se llama: You Are Mine. De hecho, este fue el canto de ofertorio en la Misa de este domingo. Es una cita bíblica preciosa! Suyas somos querida Gó. Yo no estoy cerquita, es Él, quien lo ha estado siempre. Lo mismo a tu lado amiga.

Gracias mi amiga. Un abrazo

FLOR DEL SILENCIO dijo...

Solo puedo decir GRACIAS, hermoso compartir, solo Dios y nada mas, siempre esta en mis oraciones, muy unidas, un fuerte abrazo, los amigos no se pueden olvidar en nuestro orar diario , gracias.

Marian dijo...

Que hermoso lo que compartes María, hermana. Yo tambien me siento indigna,
de que Dios, de que El venga a mi alma,a mi persona, y se haga VIDA de mi vida...¡¡Cuanto Amor!!

¡Señor! No te merezco pero te necesito...

Un fuere abrazo.Unidas en El.

Dios te bendiga siempre.

María dijo...

Gracias, hermana Flor, por sus oraciones y su amistad en Cristo. Un abrazo.


Gracias a ti Marian, por tu siempre agradables visitas y comentarios. Gracias por tu presencia. Yo nunca me canso de admirar la humildad de nuestro Señor en nosotros sus criaturas, tan indignas. ¡Su inmenso Amor, sí, su inmenso amor!

Un fuerte abrazo hermana.