Limpios de Corazón


"Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios"  

Los "corazones limpios" designan a los que han ajustado su inteligencia y su voluntad a las exigencias de la santidad de Dios. Tener un corazón puro comienza con prestar atención a nuestros pensamientos, porque de nuestros pensamientos vienen nuestras palabras, nuestras emociones, nuestras actitudes y nuestros motivos. 

A los “limpios de corazón” se les promete que verán a Dios cara a cara y que serán semejantes a Él. La pureza de corazón es el preámbulo de la visión. Ya desde ahora esta pureza nos concede ver según Dios, recibir al otro como un “prójimo”; nos permite considerar el cuerpo humano, el nuestro y el del prójimo, como un templo del Espíritu Santo, una manifestación de la belleza divina. 

La pureza de corazón no es un rasgo natural en la mayoría de nosotros; es algo para lo cual debemos trabajar. Tenemos que aspirar a la pureza de corazón y perseguirla, porque es lo que Dios desea. Éste es un desafío que cada creyente debe querer y aceptar, pero que nosotros, no podemos afrontar solos. El Bautismo confiere al que lo recibe la gracia de la purificación de todos los pecados. Pero el bautizado debe seguir luchando. Con la gracia de Dios lo consigue.

— mediante la virtud y el don de la castidad, pues la castidad permite amar con un corazón recto e indiviso.

— mediante la pureza de intención, que consiste en buscar el fin verdadero del hombre: con una mirada limpia el bautizado se afana por encontrar y realizar en todo la voluntad de Dios (cf Rm 12, 2; Col 1, 10)

— mediante la pureza de la mirada exterior e interior; mediante la disciplina de los sentidos y la imaginación; mediante el rechazo de toda complacencia en los pensamientos impuros que inclinan a apartarse del camino de los mandamientos divinos: “la vista despierta la pasión de los insensatos” (Sb 15, 5)

— mediante la oración: Dios nos ha creado para ser dependientes de Él, para traerle a Él los desafíos que enfrentamos y pedirle que nos ayude con ellos. Sólo Él conoce lo que hay en nuestro corazón, y es un experto en quitar de nosotros las cosas sin valor para dejar las que son valiosas.

Imaginémonos un pozo cenagoso del cual se saca agua incesantemente: al principio todo lo que se saca casi no es sino barro; pero a fuerza de sacar, se purifica el pozo y el agua irá saliendo cada vez más limpia; de manera que al final saldrá ya completamente pura y cristalina. No de otra manera: trabajando sin cesar en purificar nuestra alma, el fondo se va descubriendo poco a poco y Dios manifiesta su presencia en ella por los poderosos y maravillosos efectos que opera en el alma, y por medio de ella para bien de los demás. Cuando el corazón está bien purificado, Dios llena de su santa presencia y de su amor el alma y todas sus potencias, la memoria, el entendimiento y la voluntad. De ese modo la pureza de corazón lleva a la unión divina y no se llega a ella de ordinario por otros caminos.

Hay un precio que pagar para tener un corazón puro, pero también hay una recompensa. No debemos tener miedo de asumir la responsabilidad de permitir que Dios haga una profunda obra de purificación en nosotros. No siempre nos sentiremos cómodos con la verdad que Él nos muestre, pero si hacemos nuestra parte afrontándola, aceptándola y dejándonos cambiar; Dios nos asegura que seremos bendecidos.


RESUMEN

La pureza del corazón nos alcanzará el ver a Dios: nos da desde ahora la capacidad de ver según Dios todas las cosas.

La purificación del corazón es imposible sin la oración, la práctica de la castidad y la pureza de intención y de mirada.

La pureza del corazón requiere el pudor, que es paciencia, modestia y discreción. El pudor preserva la intimidad de la persona.



*Mateo 5,8
Catecismo de la Iglesia católica
2519-2531-2532-2533

Enero del 2018

15 comentarios :

Gil António dijo...

Que imagem bonita. Pura sedução e ternura.
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* Doce paisagem do teu sorriso, qual azul do Mar *
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Deixando votos de um fim de semana muito feliz
Boa tarde

José Ramón dijo...

Estupenda reflexión en estas letras Saludos

dijo...

Esa es mi intención y trabajo,dejarme cambiar y ser bendecida por ÉL.
Desde luego que tendremos que aceptar las piedras del camino hacia esa bendición.Unas nos harán caer pero otras no ayudarán a descansar y volvernos a levantar.
Besucos y bendiciones

*Mañana en la Misa me acordaré de tí

María dijo...

Obrigado por visitar Gil António. Bênçãos

María dijo...

Gracias por su visita José Ramón. Bendiciones

María dijo...

Mi querida amiga, Gó:

Estoy leyendo tu mensaje, y son las 9:25 de la noche. (Sábado)
Yo también te recordare con mucho cariño en la Santa Eucaristía.
Pediré por tu intención, y por todos los que aún no han conocido el amor de Cristo y María. Caminemos hacia la meta.

Un inmenso abrazo y Jesús te abrace con ternura.

FLOR DEL SILENCIO dijo...

Gracias,Las cosas mejores y más hermosas en el mundo no pueden verse ni incluso tocarse. Deben sentirse con el corazón. Gracias, un fuerte abrazo.

Felicitas dijo...

Preciosas reflexiones sobre la pureza y la castidad. Tan olvidadas en las predicaciones dominicales. Creo que ser puros de corazón requiere un gran deseo, un trabajar por adquirirlas, como se describe en tu post, y son ambas un Gran Don de Dios.
Un fuerte abrazo, hermana

Marian dijo...

Estoy dispuesta mi Señor a que me cambies del todo. De hecho, ya lo haces con Tu providencia Divina. No deseo otra cosa Rey de mi que estar cerca de Ti, agradarte, consolarte, salvar almas.¡Hagase en mi.!

¡Hermoso hermana! Feliz dia del Señor!!

Dios bendiga a toda tu familia.

Un abrazo fuerte

María dijo...

Así es hermana Flor. " “solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos” Gracias. Dios le bendiga. Un abrazo

María dijo...

Gracias a ti por tu visita y por tus palabras Felicitas. Nuestro Señor aumente ese deseo. Que nos muestre todo lo que necesitamos ver, incluso aquello que nuestros ojos se niegan, o no pueden mirar. Dios te bendiga y feliz día del Señor para ti también.

María dijo...

Dispuesta siempre has estado querida, Marian. Y con tus deseos vendrá lo que necesites. Gracias a ti hermana y amiga. Feliz día y un abrazo también.

Ricardo Tribin dijo...

Querida Maria.

Me encantan las bienaventuranzas.

Te deseo una semana bendecida.

Sara O. Durán dijo...

Me parece precioso el ejemplo del pozo.
Creo que todos nacemos puros, en el camino nos vamos despurificando y hay que trabaja mucho interiormente, para volver a quedar limpios y poder ser agraciados.
Un abrazo muy grande y todo mi agradecimiento. Tus palabras fueron un balsamo en momento muy oportuno.

María dijo...

Gracias a ti también por tus palabras, Sara. Son muy acertadas! Y gracias por tu compartir en tu blog, eso ayudara a muchas personas que también pasan una situación similar a la tuya, con lo de sus mascotas.

Un inmenso abrazo.