"Al Sarmiento mío que da Fruto, El Padre lo poda para que dé más Fruto."


El Señor nos poda de todo aquello que estorba para nuestro crecimiento espiritual. ¡Esta poda duele! Duele como cuando un médico aplica alcóhol a una herida y nos quema para curarnos, así de la misma manera pasa en nuestro proceso de purificación. ¡Mas, no nos acobardamos y mucho menos nos lleve a dejar la oración! Dice el Señor: "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará." (Juan 15:1,7)



"Desear entrar en las riquezas y regalos de Dios, es de todos; mas desear entrar en los trabajos y dolores por el Hijo de Dios, es de pocos." (San Juan de la Cruz) †




Mayo, 17 del 2017