¡Espíritu Santo, Santificanos!


El Espíritu Santo, como fuerte huracán, hace

adelantar más en una hora nuestra alma hacia la

Santidad, de lo que nosotros habíamos conseguido

en meses y años, con nuestras propias fuerzas.


(Santa Teresa de Jesús)




(30 de Mayo del 2017)


Con María Esperamos nuestra Visita del Espíritu Santo.


Como sabemos, falta poco para la Fiesta de Pentecostés, cuando celebramos la efusión del Espíritu Santo sobre María y los discípulos.

Como sabemos también, Pentecostés no fue la primera vez que nuestra Santísima Madre recibió una Visita del Espíritu Santo.

"El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios." (Lucas 1:35)

Inmediatamente después de decir estas palabras María, el ángel agrego: "Sabed que Isabel, vuestra parienta, ha concebido un hijo en su vejez " (Lucas 1:36) María entonces se apresuró a ir a Elizabeth, un acontecimiento que celebraremos 31 de mayo.



A mi me gusta meditar sobre estos acontecimientos, y la conexión entre ambos (la Anunciación, la Visitación y Pentecostés)

Después de todo, no habría habido Pentecostés si no hubiese habido Encarnación. No hubiese habido visita de María a Isabel si no hubiera habido una Anunciación.

Sin la Visita del Espíritu Santo a María y su absoluto Sí a Él, no habríamos tenido Salvador, ni Cruz, ni Resurrección, ni don del Espíritu Santo en Pentecostés, ni Iglesia.

Durante los próximos días, espero meditar aún más en estas conexiones sagradas. También quisiera meditar en cómo nosotros mismos somos visitados por Dios, y cómo podemos visitar a los demás, llevando Su Presencia. Porque, para visitar a otros con el Espíritu de Dios, debemos nosotros primero ser visitados por Él.

Con esto en mente, oro para que seamos abiertos para abrir nuestros corazones más plenamente al Espíritu Santo. Ruego que busquemos fervientemente SU VISITA en nuestras almas, para que lo llevemos tiernamente a los que nos rodean.

Mientras nos preparamos para la gloriosa Fiesta de Pentecostés, oremos para que seamos abiertos a Su amor, Su santidad, Su purificación y Sus Dones.

"Recibiréis poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, hasta los confines de la tierra". (Hechos 1: 8)



 (27 de Mayo del 2017)







Buscad el Espíritu Santo en el tierno corazón de María


Para esperar El Espíritu Santo, para recibir El Espíritu Santo,

para llenarnos del Espíritu Santo y ser dóciles a Él,

no hay nada como entregarnos totalmente a María.

 Porque ella tiene un poder inmenso para atraerlo sobre nosotros.


Cuando el Espíritu Santo encuentra a María en un alma, se siente atraído irresistiblemente hacia ella y en ella hace su morada.


(San Luis María Grignion de Montfort)
Viernes 26 de Mayo del 2017






El Espíritu Santo es capaz de ahuyentar la tristeza


El que huye de la voluntad de Dios, huye de la verdadera alegría. Y al no hacerla, nos evitamos tristezas de momento, pero nos encaminamos a una tristeza cada vez más profunda. En nuestro camino a la alegría, es necesario pasar por momentos de tristeza. Más no debemos preocuparnos y tampoco temer, porque nuestra tristeza, nos dice El Señor, se convertirá en alegría. Pero no una alegría como la que nos ofrece este mundo, sino una alegría eterna. Una alegría del cielo. Pidamos el Espíritu Santo, para todas las personas que sufren y están pasando por momentos difíciles.


¡Ven Espíritu Santo!


“Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver“ Pues sí, os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría". (Juan,16, 16:20)



(25 de Mayo del 2017)


Preocúpate más por un grano de Fe, que una tonelada de Emoción


Nuestra relación con Dios, debe ser menos apoyada en lo sensible, en lo que yo comprendo con mi razón. Porque mi razón humana es limitada. Nuestra imagen de Dios, es muchas veces basada en nosotros mismos. En nuestros pensamientos y nuestros sentidos. En lo que yo creo y me apego a creer. En mis imperfecciones. Todo esto tiene que ser purificado por medio de nuestras noches oscuras. En nuestras sequedades y en el sentirnos muchas veces abandonados, cuando creemos que Cristo se ha ido y nos inundamos de tristeza...


"Una tristeza necesaria, que nos ayudara a vaciarnos de nosotros mismos para ser llenados de algo mucho mejor."  Estas tristezas, o noches oscuras, permitirán dejarnos fundir por el fuego del Espíritu Santo, mediante la trasformación de nuestros corazones. "Noches que tendrán que permitir a Jesús muchas veces marcharse; porque solo de esta forma podremos dar el paso a una fe y unión mucho más profunda." Una fe basada en un amor Espiritual, un amor puro con Él. A una unión basada en la acción del Espíritu Santo, una unión que es un misterio, un misterio de amor.


"Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito." 
(Juan 16: 5-7)



(23 de Mayo del 2017)











Contigo a mi lado, nada temo mí tierna Madre


"¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en donde se cruzan mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?"


Nuestra Señora de Guadalupe a San Juan Diego


Mayo, 21 del 2017

“Orar es tratar de amistad con Dios”


"Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.(...) Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos."        (Juan: 15:12,15)

Nuestro acceso a Dios se hace primero, a través de nuestra propia humanidad, que implica también la humanidad de los demás, de nuestro prójimo. Después a través de la Humanidad de Jesucristo, como acceso inmediato al Padre, en comunión con el Espíritu Santo.

Para que vivamos la amistad con Dios y para que pueda fluir hacia los demás, es necesario cultivarla en el silencio, en nuestro encuentro personal en la oración. Luego cuidarla con nuestro respeto, amor, solidaridad, tiempo; escucha y sobre todo con: "determinada determinación."



“Hacer oración es tratar muchas veces, con AQUEL que sabemos nos AMA”

(Santa Teresa de Jesús)



(Mayo 19 del 2017)






"Al Sarmiento mío que da Fruto, El Padre lo poda para que dé más Fruto."


El Señor nos poda de todo aquello que estorba para nuestro crecimiento espiritual. ¡Esta poda duele! Duele como cuando un médico aplica alcohol a una herida y nos quema para curarnos, así de la misma manera pasa en nuestro proceso de purificación. ¡Mas, no nos acobardamos y mucho menos nos lleve a dejar la oración! Dice el Señor: "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará." (Juan 15:1,7)


"Desear entrar en las riquezas y regalos de Dios, es de todos; mas desear entrar en los trabajos y dolores por el Hijo de Dios, es de pocos." (San Juan de la Cruz) †




Mayo, 17 del 2017

¿Es Fátima un Mensaje transitorio?


Muchos de nosotros tenemos acceso a diferentes medios de comunicación en las redes sociales. Por lo tanto, muchos pudimos apreciar el furor en las imágenes y vídeos, mostrando las oraciones jubilares de la celebración de los Cien Años de Fátima. La gente sosteniendo sus velas, rezando el rosario y mucho más. Lo cual, tiene que haber sido mucho muy emotivo y hermoso, tanto para los afortunados que pudieron asistir, pero también para los menos afortunados como yo, que tuve que conformarme con verlo en las redes sociales.

El día después a la celebración de nuestra Señora de Fátima, escuchaba a un Sacerdote Americano hablar en un vídeo, sobre el mensaje. Él habló un poco sobre el milagro del sol, las apariciones, los niños videntes, etc. Al finalizar, mencionó tres frases que captaron mi atención. Fueron estas: El mal no vencerá. El Corazón Inmaculado de María vencerá. Fátima es un mensaje de esperanza. Estas tres frases captaron mi atención por varias razones. Yo medité en ello y saqué una pequeña conclusión. 

La mayoría de los Católicos sentíamos un "orgullo secreto" y una felicidad, por el hecho de la canonización de los pequeños, Jacinta y Francisco. Muchos incluso, nos estuvimos preparando con nuestros ayunos y oración. Fue un día, en donde sentíamos un amor mucho muy especial por nuestra Inmaculada Madre, y disfrutamos mucho de este maravilloso Jubileo tan lleno de bendiciones. Sin embargo, surgió en mi una pregunta: "¿Será Fátima tan sólo un evento transitorio en donde sólo podemos volcar nuestra euforia y nuestros sentimientos, como algo del pasado?" 

Nuevamente, resonó en mi corazón las tres frases. El mal no vencerá. El inmaculado Corazón de María triunfará. Fátima es un mensaje de esperanza.  ¡Qué cierto es esto! Me decía a mí misma. Siendo hijos de María y hermanos de Cristo, tenemos todos la certeza de que así sera. No obstante, pensaba, no podemos permanecer ociosos esperando que eso suceda. Fátima, no es únicamente un evento anual bonito. Fátima es una realidad, es un mensaje DE VIDA ETERNA, en donde todo Católico debe darse a la tarea de despertar y de ponerse manos a la obra. Pero no únicamente con un sentimentalismo de espectador, mas con una fe "madura" como la de los tres Pastorcitos. El mensaje de Fátima, es una constante exhortación a la conversión, a la oración y al sacrificio. Es una constante muerte "al hombre viejo". Es un darnos a nosotros mismos día a día, por todas aquellas almas que no tienen esperanza, y que aún no han conocido el amor del Padre. Por todas esas almas que se pierden, POR NO TENER QUIEN ORE Y SE SACRIFIQUE POR ELLAS. 


Nuestros pequeños Santos Jacinta y Francisco, vienen a enseñarnos por medio de su gran ejemplo, a VIVIR UNA VIDA DIVINIZADA. Una vida unida al corazón de Jesús y la Santísima Virgen. Una vida que comienza en esta tierra, por medio de nuestros sacrificios, oración y nuestro AMOR. Que el Mensaje de Fátima no sólo permanezca en nuestros corazones como una celebración anual ordinaria o transitoria, sino más bien como un llamado a una vida extraordinaria. Una vida, en la que todos somos llamados a ser fieles colaboradores de nuestra Madre del Cielo, que clama desde lo más profundo de su Corazón: OREN, OREN, OREN Y HAGAN SACRIFICIOS POR LOS PECADORES. 


¡Pongámonos manos a la obra!



(15 de Mayo, del 2017)




¡Salve Regina, mater misericordiae!


Salve, Regina, mater misericordiae;
vita, dulcedo et spes nostra, salve.
Ad te clamamus exsules filii Hevae.
Ad te suspiramus gementes et flentes
in hac lacrimarum valle. 
Eia ergo, advocata nostra, 
illos tuos misericordes oculos ad nos converte. 
Et Iesum, benedictum fructum ventris tui, 
nobis post hoc exsilium ostende. 
O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.

V. Ora pro nobis, sancta Dei Genitrix. 
R. Ut digni efficamur promissionibus Christi.



(Mayo, 13 del 2017)


María nuestro Espejo...


Mi espejo ha de ser María

Puesto que soy su hija,

debo parecerme a Ella y así

me pareceré a Jesús


(Santa Teresa de los Andes, Carmelita Descalza)



Mayo, 11 del 2017







El Perfume de mis Rosas suba como ofrenda al Padre...


Querida Madre mía, hoy vengo ante ti con amor en mi

corazón y con mi rosario en mano, transformado en

un ramillete espiritual de Rosas. Es mi oración dirigida hacia ti. 

Hoy vengo a pedirte me sostengáis. Vengo a pedirte, me tomes

 en tus brazos y me abraces. Sentarme  en tu regazo Madre mía...


Renueva mis fuerzas. Sostenerme en la prueba, que me hace

sentir confundida, frágil y un tanto desesperanzado...
                         
Que el perfume de estas rosas, sea tomado como una ofrenda.

Una ofrenda, que por medio de los méritos de tú Hijo amado 

Jesucristo suba hasta el Padre. Renuevame por dentro Madre mía. 

Amén.


(Mayo 9 del 2017)






Orar significa Amar, Dar, Sufrir y Ofrecer...


La Virgen busca almas con las cuales desea ser una sola cosa. Almas que hayan comprendido la importancia de la oración, por aquellos que no han conocido el amor del Padre. Desea que nuestra vida de Oración y Penitencia sea un sincero intento de acercamiento a Jesucristo y a su Luz Divina.

Busca almas, que voluntariamente y sin reparo digan SÍ a su Inmaculado Corazón. Ella quiere que oremos con palabras de sentimiento, con AMOR misericordioso y con SACRIFICIO. Orar significa AMAR, DAR, SUFRIR Y OFRECER. 


-¿Quieren ofrecerse al Señor y estar prontos para aceptar con generosidad los sufrimientos que Dios permita que les lleguen y ofreciéndole todo en desagravio por las ofensas que se hacen a Nuestro Señor?

 - Sí, Señora, queremos y aceptamos.

-Tendrán ocasión de padecer y sufrir, pero la gracia de Dios los fortalecerá y asistirá.

- "Recen, recen mucho y hagan sacrificios por los pecadores. Tienen que recordar que muchas almas se condenan porque no hay quién rece y haga sacrificios por ellas".

«Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hagais algun sacrificio: Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María.»


(6 de Mayo, del 2017)





“María brilla como modelo de virtud ante todos los elegidos”.


No me gusta María, cómo te pintan: 
vestida de seda, encajes y perlas.
Tú no eres así, tú no eres así. 
No me gusta, María, esa tu casa; 
tapices, alfombras y un reclinatorio.
Tú no eres así, tú no eres así. 

Tú eres pobre, tu casa era pobre, 
pobre la aldea y pobre era José, 
pobre tu hijo, Dios carpintero,
todo era pobre en Nazaret.
No me gusta, María, cómo te pintan:
así, de rodillas, y juntas las manos. 
Tú no eres así, tú no eres así. 

No me gusta, María, verte tan sola, 
cerrados los ojos y el rostro pintado. 
Tú no eres así, tú no eres así.
Tú eres pobre, tu casa era pobre,
pobre la aldea y pobre era José,
pobre tu hijo, Dios carpintero,
todo era pobre en Nazaret.

 No me gusta, María, cómo te pintan:
vestida de dama del renacimiento. 
Tú no eres así, tú no eres así.
Tú eres pobre, tu casa era pobre,
pobre la aldea y pobre era José,
pobre tu hijo, Dios carpintero,
todo era pobre en Nazaret.


(Santa Teresita del Niño Jesús) 
5 de Mayo del 2017

¡Ah, Señora! Con tu humildad conquístaste al AMOR


"A María, su humildad no le permitió obrar de la misma manera que lo hizo Lucifer: mientras más ensalzada se vio, tanto más se humilló. ¡Ah, Señora! concluye diciendo san Bernardo, tu heroica humildad te hizo digna de que Dios te mirara con singular predilección, digna de enamorar a tu Rey con tu belleza, digna de atraer con la suave fragancia de tu humildad al Verbo Divino del seno del Padre, donde tenía su morada; del seno de Dios a tu purísimo seno. Por eso más mereció María con aquella respuesta; "He aquí la esclava del Señor", que lo que pudieran merecer las demás criaturas juntas con todas sus obras".





(San Alfonso de Ligorio)
Las Glorias de María II



Pintura: Carlo Dolci (1616-1687) - Madonna 
4 de Mayo, del 2017

El Rosario como oración contemplativa (2 Parte)


Continuamos con la segunda y última parte del Rosario, como oración contemplativa, por el Padre Thomas Keating. Del libro: Intimidad con Dios.


El camino hacia la contemplación es ir más allá de las oraciones vocales y más allá de la reflexión cuando sientes la atracción de guardar silencio. Éste es el momento en que deberías sentirte libre para dejar de decir las oraciones vocales y seguir la atracción  de quedarte callado, porque tanto las oraciones vocales como la meditación discursiva están destinadas a conducirnos gradualmente a ese lugar secreto y sagrado. Éste es su único propósito. Muchos no lo comprenden y piensan que tienen que rezar un número determinado de misterios o un número determinado de oraciones. Éste no es el propósito del rosario. Cuando te comunicas con un amigo o con un ser querido, la conversación ha de ser espontánea y cuando te sientes inclinado a descansar en el otro, tienes que permanecer en silencio. Si la otra persona habla o si tú dices algo, se rompe ese nivel particular de comunicación y volvéis a la conversación. Cuando pasa la sensación de descansar en Dios, puedes volver a tu recitación del rosario donde lo dejaste. Si no tienes tiempo para ello, no importa. No hay ninguna obligación de terminar nada. En realidad la compulsión de completar un cierto número de oraciones vocales dificulta la espontaneidad en la oración contemplativa.  Es necesaria la libertad interior para seguir el movimiento del Espíritu tanto en nuestras reflexiones como en nuestra relación con la comunicación silenciosa. Esa libertad es renovadora. Conozco a muchas personas que han aprendido a rezar el rosario de esta forma. Pero también tenemos que enseñar a otros a orar de esta forma. Muchos se sienten atraídos a permanecer en silencio a pesar de sí mismos o por casualidad, y se sienten culpables porque no completan el número fijado de oraciones vocales. El Espíritu los lleva a ese espacio sosiego, pero involuntariamente en ocasiones se oponen al Espíritu, que los llama al silencio, por causa de sus ideas preconcebidas. 

Antiguamente se recitaba un cierto número de misterios para ganar indulgencias. Esta práctica ha disminuido actualmente y, sea cual fuese su valor, nunca se debería haber permitido que dificultará el movimiento del Espíritu que nos conduce a la contemplación. En ese descanso oímos la palabra de Dios en el nivel más profundo, somos incorporados a Jesucristo y comenzamos a asimilar lo que Pablo llama la “mente de Cristo” (1 Corintios 2, 16), que se podría resumir como la experiencia del Espíritu y las bienaventuranzas. Cuando los frutos del Espíritu se desbordan en nuestra vida diaria, experimentamos la plenitud real de la vida cristiana. Entonces la oración alimenta constantemente nuestra actividad diaria. Nuestro apostolado, la paternidad y la maternidad entre los misterios más grandes de la vida cristiana – se harán más efectivos. Todo el propósito del rosario es conducir a esta experiencia profunda de Nuestra Señora, que junto con Jesús infunde el Espíritu en nosotros. Lo que importa es la calidad de la oración y no tanto la cantidad. El desarrollo de la fe y del amor es el fruto de la reflexión de los misterios del rosario y, especialmente, del descanso en ellos. 


En nuestro monasterio de Spencer, Massachusetts, había un hermano lego que era un gran devoto del rosario. Cuando entró en 1944 en Valley Falls, Rhode Island, antes del fuego que obligó a la comunidad a trasladarse a Spencer, este querido hermano, cuyo nombre era Patrick, estaba encargado de ordeñar las vacas. Como había ordeñado las vacas durante muchos años, sus dedos y sus manos eran extraordinariamente grandes. Estaba siempre encorvado porque había tenido que permanecer bajo las vacas día tras día durante el tiempo del ordeño. Tenía una gran devoción al rosario y siempre estaba recitando. De hecho, nunca dejaba de rezarlo. Conservamos una fotografía suya, hecha poco tiempo antes de su muerte, en la que se pueden ver sus labios entreabiertos, mientras recita las oraciones del rosario. El rosario se había convertido para él en una especie de andamio que le permitía ocupar sus manos con una clase de actividad muy simple de modo que su cuerpo no dificultaba su oración constante. Dentro del andamio se encontraba el edificio real: su devoción interior a Nuestra Señora y su unión contemplativa con Dios.  En el caso de aquellos para quienes las cuentas se han convertido en un andamio para su unión con Dios, el pasar las cuentas continuamente, incluso en medio de la actividad, no dificulta su contemplación. Por el contrario, parece que esta repetición continua sostiene su oración interior profunda. No obstante, la mayoría de las personas, antes de llegar a ese estado de oración, descubren que para entrar plenamente en el descanso profundo que infunde el Espíritu, necesitan liberarse de todas las demás actividades. En caso contrario, la repetición se hace mecánica. El hermano Patrick era famoso porque pasaba las cuentas sin detenerse. Las llevaba a todas partes. Por entonces dormíamos en un dormitorio común, sobre tablas pequeñas sujetas a la pared en cada extremo de la celda. El jergón colocado sobre las tablas era más duro que las mismas tablas. Una noche, cuando todos estábamos dormidos hubo un ruido terrible. Las tablas en las que se encontraba el jergón del hermano Patrick habían caído al piso de cemento. Todos nos incorporamos de un salto en la cama. Hubo unos segundos de silencio mortal. Inmediatamente después oímos: “Dios te salve, María, llena eres de gracia….” Esta oración era la primera respuesta del hermano Patrick en cualquier ocasión. Más tarde, cuando envejeció tanto que ya no podía trabajar, estuvo permanentemente en la enfermería. Se volvió bastante sordo, de modo que para recordar mejor todas las palabras del rosario, adquirió el hábito de repetirlas. Le gustaba repetirlas en voz alta cuando pensaba que no había nadie cerca, pero no se podía oír a sí mismo. Decía así: “Dios te salve, María, llena eres de gracia…., llena eres de gracia…, llena eres de gracia; el Señor está contigo…., contigo…., contigo”. Un día había un novicio en la enfermería limpiando la capilla y el hermano Patrick estaba rezando el rosario en voz alta como de costumbre. Entonces llegó a la frase: “Bendita tú eres entre las mujeres”. Y , como era su costumbre, continuó repitiendo la última palabra: “mujeres…., mujeres…., mujeres….”. El novicio, consternado, fue corriendo a buscar al abad. “¡Ese viejo monje de la enfermería debe tener terribles tentaciones!”, exclamó impulsivamente. “¡Sólo puede pensar en mujeres!”. En marzo de 1950 el monasterio de Valley Falls, Rhode Island, se incendió. Hay una fotografía del hermano Patrick que está sentado mirando el resplandor del fuego. En sus manos tiene las cuentas del rosario. Hay muchas personas que han comprendido el gran poder del rosario y a quienes se les ha enseñado cómo recitarlo con la gracia del Espíritu. Se ha convertido para ellas no sólo en oración continua, sino en oración contemplativa continua. Al decirlo, frecuentemente descansan en el descanso de la divina presencia más allá de los otros misterios. Y descansan en un nivel tan profundo que ni siquiera la actividad de pasar las cuentas y de mover los labios interrumpe su descanso. No tienen que dejar de hacer lo que están haciendo porque Dios está tan presente en sus oraciones que todos sus movimientos son una oración. Pienso que ésta fue la forma en que oró Nuestra Señora. Para ella pensar sobre la oración o tratar de hacerlo pudo haber sido una distracción, porque ella era oración en su propio ser: Era oración. Su relación con Dios, que es la esencia de la oración, era tan íntima que todo lo que hacía era oración sin que pensara en ello. El rosario es indudablemente un medio para la oración contemplativa. Esto es lo que Nuestra Señora ha dicho en varias apariciones en los cien o en los doscientos últimos años: “Rezad el rosario”. A mi parecer – quizás esto sea un prejuicio que tengo como contemplativo -, lo que quiere decir no es sólo que recemos, sino que recemos en forma que nos hagamos contemplativos. En otras palabras: “Rezad el rosario de una forma contemplativa”. 


Así, lo que ella pide primariamente es la oración contemplativa. A medida que la recitación regular del rosario hace más profunda nuestra comprensión de los misterios y nos empuja más allá de los misterios hacia períodos de oración contemplativa, se abren dentro de nosotros diferentes niveles de unión con la divina presencia. La oración centrante es sencillamente otra forma de caminar en esa misma dirección. También podría ser útil para quienes rezan el rosario que se les dé a probar la oración contemplativa, de modo que puedan reconocer más fácilmente la llamada el Espíritu al silencio interior cuando recitan los padrenuestros y las avemarías. Los momentos de oración contemplativa producen un descanso y una vinculación profundos con Dios. Como consecuencia de esta vinculación, tenemos coraje y confianza para afrontar nuestra motivación no pura y la cara oscura de nuestra personalidad. La purificación de nuestra motivación impura y de nuestro egoísmo puede comenzar ahora porque podemos reconocer nuestras heridas más profundas sólo ante alguien de quien sabemos nos ama y en quien confiamos. El amor es la única forma en que un ser humano puede llegar a la plenitud del ser. Si esto se nos ha negado en un grado significativo, entonces hemos desarrollado mecanismos de defensa y nos sentimos arrastrados a buscar la felicidad en símbolos de placer, afecto y estima que son producto de la fantasía y, por consiguiente, su frustración inevitable nos ata con nudos emocionales. En los momentos de contemplación y, como fruto maduro de ella. Dios nos muestra delicadamente, poco a poco, lo que tiene que cambiar en nosotros. Por este motivo el descanso contemplativo, cuando es parte del rosario, lo completa y cumple sus grandes promesas. En los misterios del rosario vemos cómo Dios purifica a los siervos. Nos damos cuenta de que tiene que ser así. También podemos someternos de corazón a nuestra propia purificación. Los principios que he puesto de relieve para el uso correcto del rosario valen también para las otras grandes devociones de la tradición cristiana: el vía crucis (introducido originalmente por san Francisco de Asís), el canto de los salmos, la oración litúrgica llamada oficio divino, la adoración del Santísimo Sacramento, la veneración de iconos y, especialmente, la lectio divina. Extraído del libro: INTIMIDAD CON DIOS



03 de Mayo del 2017





El Rosario como oración contemplativa. (1parte)


Muchos de ustedes sabrán ya el origen del Rosario, y sin embargo, esto que les comparto aquí escrito, por el Padre Thomas Keating (Sacerdote Trapense fundador y guía de la oración centrante) es en mi opinión, otra manera mucho más rica de entender el Rosario como una oración contemplativa. En lo personal, a mi me ha gustado mucho, sobre todo los ejemplos que él proporciona, y las experiencias personales. Es un poco largo, y por esta razón lo voy a distribuir entre 2 o 3 partes. Yo entiendo, que no todos estarán interesados en leerlo, lo cual yo no tengo ningún problema. (es opcional) Sin embargo, es una invitación para todos los que buscamos unirnos más con Jesús, por medio de esta poderosísima arma tan llena de gracia. Espero y lo disfruten tanto como yo. ¡María, reina de la Paz, ruega por nosotros y por la Paz del mundo entero!

El origen del rosario se sitúa en la primera Edad Media. Su invención en aquella época fue muy ingeniosa porque en aquellos días no había libros y cuando los fieles ordinarios iban a la iglesia los domingos no podían entender lo que decía el Evangelio, porque se proclamaba en latín. Así pues, el pueblo común no tenía acceso a la Escritura. El rosario, basado en la repetición del padrenuestro que Jesús nos enseñó, y en textos de la Escritura que forman el avemaría, formuló estas oraciones vocales simples de una forma que los laicos ordinarios podían recitar fácilmente. En efecto, el rosario se convirtió en el oficio de los laicos.  

También se convirtió progresivamente para algunos en un método que conducía a la oración contemplativa, aun cuando obviamente es un método de concentración distinto del método receptivo con el que estamos familiarizados en la oración centrante. La tradición, tal como la entiendo, ha mantenido siempre que hay tres formas de rezar el rosario. Podemos unir dos o tres de ellas, si lo queremos. La oración básica del rosario es la recitación de las oraciones vocales, es decir, basta con recitar los padrenuestros (“Padre nuestro”) y las avemarías (“Dios te salve María”) tal como están agrupados en las cuentas – un padrenuestro en la cuenta grande, seguido por diez avemarías en las pequeñas-. Cada uno de estos grupos – un padrenuestro, diez avemarías y una doxología final – forma un misterio. Un avance significativo en el desarrollo de la devoción del rosario se produjo cuando a la simple recitación de las oraciones vocales se añadió la reflexión sobre los grandes misterios de la fe. Se asoció cada uno de los quince misterios del rosario con una de las grandes fiestas de Jesús y de María celebradas en la liturgia como la anunciación, la visitación, la natividad, la presentación, el niño perdido y hallado en el templo – los cinco primeros de los quince misterios – . (El término “misterio” se refiere a la gracia del acontecimiento, la creencia en que Dios estaba de alguna manera presente en el acontecimiento particular y se revelaba de una forma única a través de él). Así, el rosario se convirtió en un verdadero compendio de la liturgia.     

Quienes recitaban los quince misterios del rosario en un día o en una semana podían tener a acceso a áreas completas de la Escritura que, de lo contrario, habían permanecido cerradas para ellos a causa de la falta de formación o de conocimiento de la lengua latina. Esta práctica – la segunda forma de rezar el rosario – permitió a los creyentes profundizar sobre estos grandes misterios. La tercera forma de rezar el rosario era simplemente descansar en la presencia de Dios, de María o de uno de los misterios. Imagínate que practicas la recitación de una parte significativa del rosario – por ejemplo, cinco misterios – como una devoción diaria. ¿Adónde te llevaría esto? A una amistad más profunda con Cristo. En el momento en que comienzas a orar, haces un acto de fe en la presencia de Dios y de esta forma entras de nuevo en contacto con la gracia de tu bautismo. En el bautismo la divina Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) entra en nuestro ser más íntimo y habita en él, a no ser que nos opongamos deliberadamente a esta presencia con un pecado muy grave y totalmente deliberado. Llegado un momento de nuestra vida, tenemos que ratificar lo que se hizo en el bautismo y hacerlo nuestro; de lo contrario, su realización plena quedará limitada. La única forma de hacer nuestra una cosa es hacernos responsables de ella. Esto requiere reflexión y elección. En cualquier caso, por el bautismo nos convertimos en una célula del cuerpo místico de Cristo. El mismo Espíritu que habita en Jesús, el Cristo vivo y glorificado, habita también en nosotros, de forma que nos convertimos en miembros vivos del cuerpo de Cristo que se extiende en el tiempo. El cuerpo místico de Cristo se manifiesta en la comunidad cristiana por la proclamación del Evangelio y la oración eucarística, pero especialmente en la santa comunión. Nótese que el término no es “santa conversación”, sino “santa comunión”, lo que implica el sentido intuitivo de la presencia de Cristo, donde no tenemos que decir nada, sino simplemente gozar de su presencia y consentir en la verdad y el amor que nos ofrece. Cristo está siempre presente dentro de nosotros en su naturaleza divina como la Palabra eterna del Padre. La santa comunión tiene el objetivo de despertarnos a la presencia permanente de Cristo que comenzó en el bautismo, se hizo más profunda en el sacramento de la confirmación y más honda aún en nuestra oración personal y la recepción frecuente de la eucaristía.  

En el cristianismo es esencial el crecimiento en la relación con Cristo, una relación que se profundiza constantemente y se dirige a todos los niveles de nuestro ser: no solo nuestro cuerpo, mente o imaginación, no sólo nuestro corazón, sino nuestro ser más íntimo donde la palabra reverbera en el silencio y donde se realiza la divina unión. Una vez que hemos oído la palabra de Dios en este nivel profundo, hemos oído finalmente todo el mensaje del Evangelio. A mi juicio, el rosario está al servicio de ese proyecto en gran medida como la lectio divina, a la que nos hemos referido con cierto detalle. Entran en juego los mismos principios. La forma en que desarrollamos la amistad con Cristo es a través de la reflexión sobre los misterios de su vida. El rosario es una forma organizada de ayudar a las personas a reflexionar sobre los misterios sin tener que leer toda la Escritura, que, como hemos dicho, no ha sido accesible hasta hacer relativamente poco tiempo. De una forma simple, día tras día, los creyentes recitaban y reflexionaban sobre los quince misterios. De este modo se sumergían en un ambiente bíblico y quedaban capacitados para establecer una relación entre la vida diaria y esas fuentes fundamentales de la inspiración cristiana. Al acudir al trabajo o al realizar sus deberes en casa, con frecuencia llevaban consigo un rosario y tal vez rezaban un misterio de vez en cuando, de forma parecida a como actualmente en ocasiones se reza el rosario mientras se viaja o se espera el autobús. Naturalmente, no es necesario rezar el rosario de una vez. No es obligatoria recitar un cierto número de misterios cada vez. Pero tiene mucho sentido reservar un tiempo específico, si queremos rezar el rosario como una devoción principal, de forma que podamos prestar total atención. Después, podemos usarlo como la base de nuestra conversación con Cristo. Un encuentro regular, si no diario, es la disciplina esencial para llegar a conocer a alguien, y también a Dios. Al igual que sucede en la lectio divina, en el rosario hay un movimiento inherente de la reflexión al simple descanso en Dios. Imagínate de dedicas media hora al rosario cada día. Supón que mientras reflexionas sobre los misterios, sientes una atracción interior a guardar silencio en presencia de Nuestra Señora y asimilar únicamente la dulzura de su presencia con tu espíritu interior. Podrías sentir la cercanía de la divina presencia en tu interior de la misma manera que la proximidad de Nuestra Señora. Esto es lo que quiere decir con el término “descansar en Dios”... (continuará) 



2 de Mayo del 2017

“Soy todo tuyo Oh María, y todo cuanto tengo, tuyo es”.


Sabiendo todos, que Mayo es el mes mariano por excelencia, y conscientes de que la Iglesia a reconocido a María como verdadero modelo de vida y virtudes, aprovecharé durante las próximas semanas para compartir con ustedes frases, pensamientos y consejos de los santos; sobre ella y el Santo Rosario. Ya que ellos adhiriéndose a su amor de Madre, han encontrado en ella el camino más certero para llegar a Nuestro Señor. 

Recordemos entonces, que los santos fueron hombres y mujeres, como tú y como yo. Ellos tuvieron vidas ordinarias, problemas comunes y sufrimientos. Y lo único extraordinario fue su respuesta para dejarse guiar por nuestro Señor, siendo dóciles al Espíritu Santo. Ellos hicieron esto sabiendo recurrir a María, fuente de ternura y consuelo maternal. De esta forma, ellos nos enseñan con su propia vida y palabras a confiar bajo su protección, para que seamos constantes y perseverantes, hasta llegar un día al amor más fiel y perfecto a nuestro Señor.

Terminando este post, les dejaré con el Tratado para la Consagración Total a María, según San Luis María Grignion de Montfort.  Y ya sea que esta sea la Primera vez que se consagran, o simplemente la queremos renovar.

http://www.smlm.org/consecration_33_espanol.pdf


"A quien Dios quiere hacer muy Santo, lo hace muy devoto de la Virgen María"

(San Luis María Grignion de Montfort)



¡TOTUS TUUS MADRE MIA!




(01 de Mayo, del 2017)