¡Ah, Señora! Con tu humildad conquístaste al AMOR


"A María, su humildad no le permitió obrar de la misma manera que lo hizo Lucifer: mientras más ensalzada se vio, tanto más se humilló. ¡Ah, Señora! concluye diciendo san Bernardo, tu heroica humildad te hizo digna de que Dios te mirara con singular predilección, digna de enamorar a tu Rey con tu belleza, digna de atraer con la suave fragancia de tu humildad al Verbo Divino del seno del Padre, donde tenía su morada; del seno de Dios a tu purísimo seno. Por eso más mereció María con aquella respuesta; "He aquí la esclava del Señor", que lo que pudieran merecer las demás criaturas juntas con todas sus obras".





(San Alfonso de Ligorio)
Las Glorias de María II



Pintura: Carlo Dolci (1616-1687) - Madonna 
4 de Mayo, del 2017