Sumergiéndome en mi Jardín Interior...


Continuando mi meditación acerca de la Primavera, pensaba en el hermoso beneficio que nos brinda esta estación al poder plantar nuestro propio Jardín. Inmediatamente, represento en mi mente un hermoso Jardín lleno de toda clase de flores, en donde aspiró su fragancia, que me llega hasta lo más profundo de mi corazón. Y de pronto, surge en mi una pregunta respecto a mi vida espiritual. ¿Cuál es la condición interior de mi Jardín en estos momentos de mi vida? Esto me hace el comenzar a examinar el trabajo-mantenimiento que conlleva un Jardín para poder mantenerse vivo... 



Para que un Jardín consiga producir bellas flores, necesitará de recursos naturales tales como agua y sol. Pero además, necesitará también de un buen FERTILIZANTE, que jugará un papel importantísimo como alimento. EL FERTILIZANTE proporcionará los nutrientes necesarios para mantener y estimular el CRECIMIENTO de las plantas. También les mantendrá FUERTES y FIRMES. Por añadidura, necesitaremos también poner un cuidado especial en otros detalles no menos importantes. Detalles que pueden ser ocasionados por el medio ambiente, y que pueden infligir daño e incluso hacer morir a nuestras flores. Por ejemplo: Tendremos que limpiar la basura acomulada alrededor de las flores, remover las hojas muertas...Incluso quizás,tendré que remover la tierra y excavar. Pero además, nos veremos en la tarea de vigilar plagas e insectos, telarañas; etc. En fin! Todo aquello que daña y provoca cambios negativos en nuestro jardín…



Tomando todo esto en cuenta, durante los próximos dias, les invito a dar un paseo por nuestros jardines interiores. Preguntandonos: ¿Qué he encontrado en el jardín de mi alma...?


Algunas pautas que podrán ayudarnos.


¿Ha surgido un nuevo florecimiento en mi oración?   


¿Los frutos del florecimiento se han realizado en la oscuridad de un terreno de sufrimiento?

                                                                         
¿Encontré hierbas de mundanalidad y distracción?

¿Me siento desolado por la sequía y la aridez?



"El principiante, debe pensar en sí mismo situandose a si mismo, en un jardín en el que el Señor se deleita. Y al mismo tiempo en un suelo muy infructuoso y lleno de malas hierbas. Su Majestad arrancará las malas hierbas y pondrá las buenas plantas en su lugar. Tenemos ahora, con la gracia de Dios que ser como unos buenos jardineros. Debemos hacer crecer estas plantas. Debemos regarlas cuidadosamente, para que no se pierdan y mueran; sino que produzcan flores que envíen una hermosa fragancia que le ofresca una gran frescura a nuestro Señor. Para que a menudo pueda entrar al huerto para tomar su placer y su deleite entre estas Virtudes ". 


(Santa Teresa de Ávila)


“¡Oh,Jardinero,  tú que moras en los jardines, los amigos prestan atención a tu voz, déjame escucharla!”. (Cantar de los Cantares 8:13)



*Escrito sin comillas: María
Abril, 28 del 2017