«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.»


"Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron." (Lucas 24, 30-31)

La vida Interior no comienza con una idea. Comienza con una Persona. Y es sólo con Él y en nuestra relación personal con el Señor, en este encuentro con el Resucitado que realmente nos convertimos en cristianos. Pidamos al Señor que nos conceda el verdadero encuentro con Su presencia. Que abra nuestros ojos para reconocerle y en consecuencia aumente y nos de una fe más viva. 

«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?» (Lucas 24, 32)



La vida nueva comienza cuando...

Aunque Dios mora en toda alma que está en estado de gracia, sin embargo, la intimidad entre el alma y su huésped divino puede ser muy grande o simplemente ordinaria, o incluso menor que eso. Es posible que dos seres humanos vivan bajo el mismo techo y no sean íntimos; Pueden vivir así y sin embargo ser casi extraños el uno al otro.

Pero es posible que este estado de cosas cambie; Es posible que se conviertan en amigos, incluso amigos íntimos....

"Un cambio viene en el alma cuando comienza a reconocer quién es el que mora en ella.”

Comienza una nueva vida de afecto, una nueva vida de íntima amistad. Los amigos íntimos se caracterizan por la mutua benevolencia: cada uno hace del interés del otro el sujeto de sus pensamientos y de sus planes. El interés del otro se convierte en su propio interés, y lo persigue con tanto celo como si fuera su propio interés personal ... De tal manera debemos vivir en la intimidad de nuestro Divino Invitado.

"Algunos pueden pensar que tal vida de unión con Dios es sólo para los santos, que una vida de intimidad en la que el alma se dirige constantemente a Dios como a un huésped querido y amado, no es para los fieles ordinarios. Esta vision no es correcta."

“La intimidad con Dios no es sólo para los santos. Es para todos nosotros.”






(Fuente: "Escuchando la Presencia Permanente", Libro de un Religioso, Pellegrini, Australia, 1940, pp. 61-64)

*(Párrafo arriba) Maria C.
19 de Abril del 2017