¡Ay, quién podrá sanarme!


"Cayendo el alma en la cuenta de lo que está obligada a hacer, viendo que la vida es breve, la senda de la vida eterna estrecha; que el justo apenas se salva, que las cosas del mundo son vanas y engañosas, que todo se acaba y falta, como el agua que corre;...tocada ella de dolor y pavor interior de corazón sobre tanta perdición y peligro, renunciando todas las cosas, dando de mano a todo negocio, sin dilatar un día ni una hora, con ansia y gemido salido del corazón, herida ya del amor de Dios, comienza a invocar a su Amado, y dice: "Adónde te escondiste... Salí tras Ti clamando y eras ido..."

(Cántico Espiritual, San Juan de la Cruz)


Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.



(1 corintios 15: 21,22)



Lunes, 6 de Marzo del 2017