*Suba mi oración, Señor, como incienso ante ti...



"La santidad está construida sobre ruinas del amor propio, y cada vez que vamos en contra de nuestra inclinación natural, es ciertamente el sacrificio más noble...”


¿Estás de mal humor? Reír si es posible

¿Estás tentado a la ira? Por el amor de Jesús, sé muy manso y amable.

¿Te encuentras a punto de mostrar mala voluntad a alguien? Manifiesta una gran bondad.

¿Tal vez te sientes tentado a calumniar? Decir sólo lo que es bueno, o guardar silencio...

¿Hay una oportunidad para una ligera venganza, o para infligir una aguda represalia? Muéstrate educado y complaciente...

¿Todo te cansa e irrita? Preseverar en tu ecuanimidad...

Si te sientes inclinado a hablar con dureza, deja que tus palabras sean suaves y cordiales.


Acaso, ¿no es nuestro corazón un altar de donde el incienso del sacrificio y nuestra sumisión a su adorable voluntad se elevan sin cesar a Dios? ¡Qué corazón podría serle más agradable que un corazón lleno de amor, constantemente ofrecido a Él! ¡Porque siempre podemos sacrificar sobre este altar y ofrecernos con el Hijo de Su Amor, para Su gloria y el bienestar de las almas!
  






Sea puesta mi oración delante de ti como incienso, el alzar de mis manos como la ofrenda de la tarde. (Salmo 141:2)



¡Oh, Dios mío! Haz de mí un santo, cualquiera que sea el precio que me pueda costar. †





(Fervorinos from the Lips of the Master, compiled by a Religious, Pelligrini, Australia, 1940, pp. 139-144)

Febrero 10 del 2017

10:00 pm