Recogimiento


"Tendré siempre mi alma, entreabierta, para las almas que quieran confiarse a la mía; pero no la abriré plenamente.

Guardaré siempre lo más intimo de ella para Dios solo. Acogeré a todos con cariño. No obstante, me proporcionaré momentos de recogimiento lo más prolongados que sean posibles.

NO quiero ser una parlanchina espiritual, y salvo en los casos en que la caridad me lo imponga como un deber, quiero conservar el gran silencio del alma, la soledad. Que nada se disperse, ni aun el alma.

Reservaré para Dios las profundidades de mi alma y daré a los demás, serenidad, amabilidad, bondad, palabras u obras útiles. Y en esta entrega de mí misma a los demás, me separaré de Dios lo menos posible."



(Del diario de Elisabeth Leseur)
Noviembre del 2017





1 comentario :

cristina dijo...

Hermosos sentimientos de entrega a los demás y gran amor a Dios . Bonito ejemplo de vida que ama en pleno gozo al Señor
Fuerte abrazo