Jesús es mi alimento y yo soy el de El


La oración nunca es más perfecta que cuando sube desde la profundidad misma y la esencia del alma; oramos, entonces, en el espíritu de Dios. Este es un lenguaje sublime, pero incluso cuando Dios quiere, hace que las piedras hablen. Permite que el Dios soberano reine en tu espíritu; debe haber un reposo recíproco: Dios en ti, y tú en Dios. ¡Oh dulce, oh divina operación! Dios se alimenta a sí mismo, déjame decirlo de esta forma por falta de una palabra mejor —Dios se alimenta con tu espíritu, y tu espíritu se sostiene con el Espíritu de Dios: Jesús es mi alimento, y yo soy el de El. No hay ilusión posible en esta operación, porque es un trabajo de fe y amor.




San Pablo de la Cruz
Octubre del 2017

2 comentarios :

Marian dijo...

Que locura de amor María... ¡Cuanto amor! Nos transforma en EL, quedando Divinizados...

Dios se alimenta con tu espíritu, y tu espíritu se sostiene con el
Espíritu de Dios.Jesús es mi alimento, y yo el de EL.No hay ilusión
posible en esta operación, porque es un trabajo de fe y amor.

¡Como se nota la pasión por Cristo de S. Pablo de la Cruz.!


¡Gracias María! Un fuerte abrazo.

Magdeli Valdés dijo...

Y en cada cosa que amamos
está ese espíritu conectado a su infinita misericordia

besos.