Mi manta de seguridad en la oración


En el silencio de la oración me encuentro cara a cara conmigo misma. Con mis miedos, mi dolor  y mi pecado. Cualquier tristeza, ansiedad o algo impuro, parece precipitarse directamente a la superficie de mi conciencia y agarrarme. ¿Podría ser esto el porque la oración es algunas veces dolorosa? ¿Y el porque las ocupaciones de la vida, parecen muchas veces mucho más reconfortantes, más seguras? ¿Podría ser la razón, por la cual a veces huyo? - Huir - para esconderme en el enorme bosque de Marta..."Las muchas cosas" Para después tomar consuelo y comodidad en el desorden, y acurrucarme a mí misma como en una manta de seguridad. Porque de esta manera, si estoy preocupada y ansiosa por muchas cosas, no tendré que enfrentarme con la única cosa necesaria: estar cara a cara con el Dios que amo y quien me ama más que nadie.




Escrito originalmente en Ingles. (Nancy Shuman)
Agosto 12 del 2017

5 comentarios :

FLOR DEL SILENCIO dijo...

Cuando huyo de la oración, del silencio, no quiero huir de ti, Señor, sino de mí: de mi superficialidad. Gracias, un fuerte abrazo.

María dijo...

Sí hermana, esta frase de Pedro Finkler dice mucho, sobre nuestro sentir frente al Señor. Gracias. Un abrazo

Roselia Bezerra dijo...

Olá, querida Maria!
Tão bonitas são suas postagens que elevam meu espírito nesta hora da noite...
Seja muito feliz e abençoada!
Bjm de paz e bem

María dijo...

Olá Roselia. Você está sempre bem-vindos!

Um abraço forte. ♥

FLOR DEL SILENCIO dijo...

Muchas, gracias, por su sencillez y acogida, un fuerte abrazo.