Getsemaní en nuestro diario vivir


Ustedes están en el mundo ahora como otros Cristos; en medio de la tormenta. Ustedes están aquí para mantener vivo el cristianismo. Para mantener el cristianismo puro, intacto, y para asegurar por medio de su propia vida en Cristo, que las puertas del infierno no prevalecerán contra la cristiandad. Esto no puede hacerse si hay el menor compromiso con el amor; si no tratan de expulsar el miedo por medio de actos de amor.  Si ustedes no usan la energía que el dolor les brinda en esos actos de amor, si ustedes no imitan a Cristo; literalmente sucumbirán al odio o la desesperación.

Su trabajo, entonces, es difícil. Es el mismo trabajo que Cristo mismo padeció en Getsemaní, y que sin embargo afrontó, realizó, y realizará en cada uno de ustedes. Exige de ustedes sabiduría para ver claramente y para mantener el equilibrio; para disciplinar y ordenar sus vidas para este fin, pero también exige la fe ciega. Deben obedecerlo a Él en absoluto, confiar en él absolutamente, y por amor a él únicamente. Con esta actitud, podrán trabajar y esperar la paz y la unidad con toda la humanidad. La bendición que ha sido prometida, cuando se dijo que, "Dios enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya más muerte, ni llanto, ni más dolor.  Porque las cosas precedentes ya han cesado."




Caryll Houselander
Agosto 2 del 2017

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