"Id y proclamad que el Reino de los cielos está cerca."


"El mundo tiene mucha necesidad de nuestras manos alzadas al Cielo."

Hoy más que nunca, tenemos que orar por aquellos que aún no han conocido el amor de Dios. Pero también por todos los consagrados, por el pecado, por nuestra Iglesia, y por el mundo entero. Nuestra oración debe ser una oración de más oblación. Una oración hecha con sacrificio y penitencia, en la cual su fruto nos conduzca a una humildad y pureza de corazón más abundante; de tal modo que contribuya a una mejor ofrenda a nuestro Padre Celestial.

Nosotros debemos ser pequeñas luces en el mundo, para iluminar allí donde las tinieblas quieren reinar, y para que ayudemos a salvar muchas almas. De manera que oremos amando, para que el amor que experimentamos de la cercanía de Jesucristo nos de fuerza, y nos disponga para obras de amor hacia los demás, y así, estar preparados para este tiempo crucial. Un tiempo que siendo crucial, es a manera obvia un tiempo decisivo y de CRUZ.

Que el mandamiento que nos ha dejado Jesucristo quede grabado en nuestros corazones, y que por medio de la oración y nuestra penitencia, procuremos en todo momento vivir este amor. A fin de que mantengamos nuestro corazón muy alerta, a la inmensa oportunidad de un gran encuentro con el amor de Dios.

Señor, danos una fe firme, en donde el AMOR sea el fundamento y motor de nuestras acciones y obras. 




(12 de Julio del 2017)





3 comentarios :

cristina dijo...

Llegar a acercarnos a Dios con humildad, es la oración que nace de la carne del corazón y donde el alma debe brillar con la Luz de la fe ....
Gracias hermana
Fuerte abrazo

Felicitas dijo...

Tienes toda la razón, María. Este es el camino mejor. Oración y penitencia nos pidió Santa María en Fátima. Ahora es más necesario que nunca, para poder seguir amando como el Señor quiere. Encomiéndame que a veces se me dispara una visión algo militarista de nuestra vivencia de fe. Será temperamental...más deberé dejarme purificar.
Confío en tu oración.
Un abrazo, hermana.

FLOR DEL SILENCIO dijo...

Buenos días, gracias, por este mensaje de oración, Orar es incorporar a la propia vida la fecundidad de la cruz de Cristo. Gracias, un abrazo.