Pentecostés: Espíritu de Paz, Potente y Silencioso...


Los momentos más grades se viven con sencillez y con paz. Pero sucede, que a veces en los momentos más grandes de nuestra vida, en los eventos más marcados de nuestra existencia, intentamos darles mucha fuerza con nuestra emoción. Y sin embargo, esos momentos grandes debemos de vivirlos no intentando emocionarnos tanto. Sino con toda simplicidad, dejando que el Espíritu Santo obre en nosotros según convenga.

Por consiguiente, no debemos pensar que para vivir este día de Pentecostés, tenemos que sentir cosas especiales. Experimentar un fuego enorme en el corazón, o un gran cambio en nuestra vida. Porque no necesariamente puede ocurrir de esta forma. Ocurre muchas veces sí, pero no necesariamente tendrá siempre que ser de esta manera. El Espíritu Santo es como un germen poderosamente potente derramado en nosotros, y que ha ido desarrollando toda su fuerza poco a poco sin muchas veces darnos cuenta, a lo largo de nuestras vidas. Incluso, con nuestros altibajos o pecados. No obstante, hay una acción de Dios que va creciendo en nosotros en un Espíritu silencioso y de Paz. 

Siendo el Espíritu Santo un Espíritu de Paz, es por lo tanto un Espíritu en la misericordia de Jesús. La Paz es uno de los frutos más imprescindibles que trae el Don del Espíritu Santo. Pero es una paz que nace de la llagas de Jesús, y de que ha dado su vida por nosotros. El Espíritu Santo es un Espíritu de paz, pero en la alegría de la misericordia de Cristo y su presencia. Y lo que hace el Espíritu Santo en nuestros corazones, es infundirnos el deseo de estar con Jesús; recibiéndole en la Santa Comunión, en la Adoración y a través de la vida de oración. Y estar con Jesús, es estar en la alegría de su compañía para luego convertirnos en sus Testigos. Sobre todo con nuestra vida misma, que debe ser como la de él. Amando como él nos ama, pensando como él piensa, actuando como él actúa. Pero además, llevando a otros el mismo Espíritu de Paz que nos ha sido infundido y derramado desde el inicio de nuestro bautismo, en nuestros corazones. 

« LA PAZ ESTÉ CON USTEDES »


¡SANTO PENTECOSTÉS PARA TODOS!




(Domingo 4 de Junio, del 2017)



6 comentarios :

cristina dijo...

Divina Presencia que fluye como un río suave en nuestras almas, imperceptible pero profundo; somos almas pasajeras de ese río que las lleva provistas de lo que cada una de ellas necesita para esa travesía maravillosa para el bello encuentro en su destino final....
¡¡¡Hermoso Espíritu Santo danos tu Luz, danos tu Paz!!!
Feliz y Santo Pentecostés hermana María

María dijo...


Gracias Cristina. Pero somo almas destinadas a vivir enteramente en unión no solo con "el río" sino con la Santísima trinidad, que ya habita en nosotros.

Santo Pentecostés hermana! Un abrazo

Marian dijo...


¡VEN AMOR DE DIOS! ¡VEN! CON FUERZA Y PODER.!!

Día grande para la Iglesia y nuestras almas...

¡Feliz día de Pentecostés María!


Un fuerte abrazo.

María dijo...

Así mismo Marian. Un día muy importante para todos nosotros.

Un abrazo.

FLOR DEL SILENCIO dijo...

Buenos días, muchas, gracias. El don precioso que el Espíritu Santo trae a nuestro corazón es la confianza profunda en el amor y en la misericordia de Dios. Un buen día en el señor.

María dijo...

Buen día hermana (Flor) Sí, es verdad, la confianza profunda en el amor y misericordia de Dios, es otro de los muchos dones del Espíritu Santo.

Gracias.