¡Ah, Señora! Con tu humildad conquístaste al AMOR


"A María, su humildad no le permitió obrar de la misma manera que lo hizo Lucifer: mientras más ensalzada se vio, tanto más se humilló. ¡Ah, Señora! concluye diciendo san Bernardo, tu heroica humildad te hizo digna de que Dios te mirara con singular predilección, digna de enamorar a tu Rey con tu belleza, digna de atraer con la suave fragancia de tu humildad al Verbo Divino del seno del Padre, donde tenía su morada; del seno de Dios a tu purísimo seno. Por eso más mereció María con aquella respuesta; "He aquí la esclava del Señor", que lo que pudieran merecer las demás criaturas juntas con todas sus obras".





(San Alfonso de Ligorio)
Las Glorias de María II



Pintura: Carlo Dolci (1616-1687) - Madonna 
4 de Mayo, del 2017

5 comentarios :

camino dijo...

Una gran humildad procede de un gran amor. Eso es María, gracias, un abrazo y en oración.

María dijo...

Gracias a usted por su siempre agradable presencia hermana. Un fuerte abrazo.

camino dijo...

La grandeza de un hombre está en saber reconocer su propia pequeñez. Gracias, por ser tan sencilla, yo también me encomiendo a su oración, gracias.

Felicitas dijo...

Preciosa manera de describirlo, la de San Alfonso María de Ligorio.
La pequeña María, es ahora, por designio divino, la Mujer del Apocalipsis, Intercesora, Corredentora y Medianera universal ante el Sagrado Corazón de Jesús.
Gracias, María, por recordárnoslo.
Un abrazo

Marian dijo...

Ciertas las palabras de la hermana Camino.¡Una gran humildad procede de un gran amor...!

Muy cierto María!!

Le pido a Dios me conceda AMARLE CON TODO MI SER, CON TODO MI CORAZÓN,
SOLO ENTONCES SERÉ UNA PERSONA HUMILDE.

¡Gracias hermana.!Un abrazo.