Jesucristo, el mayor Signo del amor del Padre


En ocasiones nos suele pasar, que pedimos signos a Dios. A veces no sabemos que hacer, no sabemos que quiere Dios de nosotros. Otras veces, dudamos y nos creemos con el derecho de obtener dicho signo. Y así, rebajamos el poder de Dios a menos que un simple mago de feria...


¿Quieres saber qué quiere Dios de ti? ¿Quieres saber qué debes hacer? Sólo tienes que mirar a Cristo en su Pasión, en la cruz. ¡Míralo! En él se encuentra todo aquello que Dios quiere de ti. ¡Míralo! En él aprenderás todo aquello que necesitas para ser felíz...



Observar en sus Evangelios su trato con aquel leproso. Con el ciego de nacimiento, con aquella mujer adultera. Observa con cuanta ternura entabla conversación con la Samaritana y le pide de beber. Contemplarlo, nos llevará a aprender de él, a ser humildes, mansos y obedientes. Considerar su bondad y su misericordia y hallaremos en Él, el amor que emana de su divinidad por ser el Hijo de Dios. ¡Por ser EL CRISTO, quién vino al mundo para ser el mayor signo de amor del Padre!.



No pidamos signos a Dios. Más bien pidamos la gracia de ver en Cristo el signo sobre todo signo. Hasta consumar un día y sublimar nuestro amor recíproco, de la misma manera como lo hizo Él en el calvario. 






Marzo 8 del 2017

5 comentarios :

camino dijo...

Las lecturas de hoy hablan de una señal y la única y verdadera señal es Cristo Jesús, me he preguntado su realmente, si ¿soy una señal de Cristo ?, gracias, por su reflexión.

Maria dijo...

¡Es una muy buena pregunta querida amiga!

Gracias. Unidas en la Santísima Trinidad.

camino dijo...

Muchas, gracias, por su sencillez, Gracias.

Felicitas dijo...

El Señor de cielos y tierra, que por su Amor Divino nos habita en lo hondo del corazón, nos haga morada Suya entre los hombres, de tal manera que Él brille y nosotros mengüemos y nos conformemos gozosamente con dejarle hacer, dejarle salvar a muchos desde esta pobre estancia mortal que somos. Felices de que Él siga salvando a muchos desde nuestro pequeño corazón. Y nosotros con Él. Siempre.

Maria dijo...

Gracias Felicitas. Dios te bendiga.