Marta, Marta, tú te inquietas y te agitas por muchas cosas...


Cualquiera que se haga un hábito en la oración debe pensar sólo en hacer todo para conformar su voluntad a la de Dios. Ten la seguridad de que en esta conformidad está la más alta perfección que podemos obtener, y aquellos que la practican con el mayor cuidado, serán favorecidos por el mayor don de Dios y harán el más rápido progreso en la vida interior. No te imagines que hay otros secretos. Todo nuestro bien consiste en esto.



--Santa Teresa de Ávila