"Fija tus ojos en Jesús únicamente."


Dicen que, bajo circunstancias normales, en los claustros no hay espejos. Para mí, esto tiene un gran sentido y me proporciona alimento rico para la meditación.

El claustro no es un lugar para el auto-enfoque. Por lo tanto, nuestros ojos han de parar, darse la vuelta de sí mismo y hacia Dios. Ese es el punto.

"Este es el objetivo de la religión, porque en esto consiste la perfección cristiana: morir a sí mismo tan perfectamente que podemos decir con el apóstol:" la vida que vivo no es mía; es Cristo quien vive
en mí. "


 (Gálatas 2:20)." (San Francisco de Sales)