¡Dios mío, cuánto me Amas!


La raíz más profunda de todos los males que hay en el mundo, y en el corazón del ser humano es: no conocer el amor de Dios. 


(La Presentación de la Virgen María en el Templo)

Oh Dios, que quisiste que en este día 
fuese presentada en el templo la Santísima 
Virgen María, morada del Espíritu Santo: 
 suplicamos por su intercesión nos concedas 
merecer ser presentados en el templo de 
tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo. 

Amén.





Pintura:La Virgen niña en oración. Francisco de Zurbará(1658 y 1660)
Noviembre 21 del 2017



El Cielo


'En el cielo será toda una primavera de belleza,
todo un otoño de disfrute, todo un verano de amor.
No habrá invierno;
Pero aquí el invierno es necesario para el ejercicio de la abnegación
y de las mil hermosas pequeñas virtudes
que se practican en el tiempo de la esterilidad.




San Francisco de Sales
Noviembre del 2017


Mi mayor Consuelo


Cada mañana, voy a la Sagrada Comunión. El mayor y único consuelo que tengo. Aunque de ninguna manera estoy provista de lo que se necesita para acercarse dignamente a Jesús. El trato amoroso que Jesús me otorga todas las mañanas en la Sagrada Comunión, excita dentro de mí una dulzura indecible y atrae hacia sí todos los afectos débiles de mi miserable corazón. Mira, oh Señor, mira mi corazón y mi alma; ven Señor, te abro mi pecho. Envía en mi tu fuego divino. Quema, consume, ven y no esperes más. Con gran placer seria la morada de todos tus fuegos.




Santa Gemma Galgani
Noviembre 18 del 2017

¡No tengáis miedo!


LA PAZ OS DEJO, MI PAZ OS DOY; YO NO OS LA DOY COMO EL MUNDO LA DA. 
NO SE TURBE VUESTRO CORAZÓN, NI TENGA MIEDO. (JUAN 14:27)




Noviembre 16 del 2017

La perfección consiste...


...Durante mucho tiempo me he preguntado por qué tenía Dios preferencias, por qué no recibían todas las almas las gracias en igual medida. Me extrañaba verle prodigar favores extraordinarios a los santos que le habían ofendido, como san Pablo o san Agustín, a los que forzaba, por así decirlo, a recibir sus gracias; y cuando leía la vida de aquellos santos a los que el Señor quiso acariciar desde la cuna hasta el sepulcro, retirando de su camino todos los obstáculos que pudieran impedirles elevarse hacia él y previniendo a esas almas con tales favores que no pudiesen empañar el brillo inmaculado de su vestidura bautismal, me preguntaba por qué los pobres salvajes, por ejemplo, morían en tan gran número sin haber oído ni tan siquiera pronunciar el nombre de Dios…

Jesús ha querido darme luz acerca de este misterio. Puso ante mis ojos el libro de la naturaleza y comprendí que todas las flores que él ha creado son hermosas, y que el esplendor de la rosa y la blancura del lirio no le quitan a la humilde violeta su perfume ni a la margarita su encantadora sencillez… Comprendí que si todas las flores quisieran ser rosas, la naturaleza perdería su gala primaveral y los campos ya no se verían esmaltados de florecillas…

Eso mismo sucede en el mundo de las almas, que es el jardín de Jesús. El ha querido crear grandes santos, que pueden compararse a los lirios y a las rosas; pero ha creado también otros más pequeños, y éstos han de conformarse con ser margaritas o violetas destinadas a recrear los ojos de Dios cuando mira a sus pies. La perfección consiste en hacer su voluntad, en ser lo que él quiere que seamos…

Comprendí también que el amor de Nuestro Señor se revela lo mismo en el alma más sencilla que no opone resistencia alguna a su gracia, que en el alma más sublime. Y es que, siendo propio del amor el abajarse, si todas las almas se parecieran a las de los santos doctores que han iluminado a la Iglesia con la luz de su doctrina, parecería que Dios no tendría que abajarse demasiado al venir a sus corazones. Pero él ha creado al niño, que no sabe nada y que sólo deja oír débiles gemidos; y ha creado al pobre salvaje, que sólo tiene para guiarse la ley natural. ¡Y también a sus corazones quiere él descender! Estas son sus flores de los campos, cuya sencillez le fascina…

Abajándose de tal modo, Dios muestra su infinita grandeza. Así como el sol ilumina a la vez a los cedros y a cada florecilla, como si sólo ella existiese en la tierra, del mismo modo se ocupa también Nuestro Señor de cada alma personalmente, como si no hubiera más que ella. Y así como en la naturaleza todas las estaciones están ordenadas de tal modo que en el momento preciso se abra hasta la más humilde margarita, de la misma manera todo está ordenado al bien de cada alma.



Santa Teresita de Lisieux
Historia de un Alma CAPÍTULO I – ALENÇON (1873-1877)
Noviembre 14 del 2017

Velar es perseverar por Amor


Nuestra vida en esta tierra, debe transcurrir buscando hacer de  nuestra relación con Dios algo real, palpable y apasionado. Debemos hacer que nuestra fe se convierta en la consumación personal, que tendrá lugar un día entre nuestra alma y Cristo. Manteniendo nuestra fe con una oración persistente y reafirmada en una vida obediente a la gracia. Pero sobre todo, debemos amar a Dios, y amarle apasionadamente.


 «¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!»



Noviembre del 2017







Enséñame a callar, Madre del silencio


Enséñame ¡oh Madre del Señor! A callar si la caridad va a quedar dañada si hablo.

Enséñame a no hablar nunca mal de nadie, a callar siempre que el hablar sólo traiga crítica destructiva, vergüenza o difamación del hermano.

Enséñame a llevarme unos cuantos secretos a la tumba.

Enséñame a callar cuando mi silencio sea como una fraternal represión, una disconformidad con lo incorrecto, lo deshonesto o lo difamatorio que se está diciendo.

Enséñame a callar lo negativo, lo malo, lo que avergüenza al hermano si hablando falto a la caridad y no defiendo la justicia o al inocente.

Enséñame el silencio de la aceptación interior sin rebelión interior y en la paz del corazón.

Enséñame a callar, a sufrir, a amar y aceptar en el silencio que se confía en Dios.

Enséñame a orar en lo escondido, a dar limosna en lo oculto, a vivir santamente en el decoro del silencio del corazón.

Enséñame a caminar entre silencios, aunque no a solas, sino acompañado del Señor y de los hermanos. Que no olvide nunca que a Dios se va por el hermano y con el hermano.

Enséñame a hacer silencio exterior, pero sobre todo el silencio interior de pensamientos inútiles, ilusiones imaginarias, deseos irrealizables, preocupaciones y agobios excesivos...

Enséñame a cultivar el silencio, fuente de inmensas energías y ambiente necesario para las más arriesgadas decisiones.

Enséñame el silencio para poder entenderme a mí.

Enséñame el silencio para poder escuchar y entender al hermano.

Enséñame el silencio, los desiertos, las pobladas soledades donde únicamente me puedo encontrar con Dios y "conocer a Dios".

Enséñame, oh María, nuestra Señora de los silencios fecundos, un clima de silencio permanente, un silencio tal que me conduzca al monte santo de la contemplación.


Del libro "Cien rostros de María para la Contemplación".
Noviembre del 2017






Adorar es un "deber muy dulce"


No es lo que hacemos lo que hace una "hora santa", sino lo que Jesús hace: derrama en nosotros su Espíritu Santo, que nos santifica. "Si alguien tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, " de su corazón correrán ríos de agua viva" (Juan 7, 37-38). Lo que cuenta sobre todo para Jesús es nuestro deseo de amarlo. En lugar de mantener una hora en nuestro día libre para nuestras ocupaciones personales, elegimos encontrarlo en una hora de adoración.

En la adoración, ¡lo más importante no es lo que sentimos sino él a quien conocemos y lo que le damos! El amor busca, no su propio interés, sino el interés del amado. Uno no va a adorar a uno mismo ni a sentir algo. Adoramos a Dios por sí mismo y porque él merece nuestra adoración. Adorar es un "deber muy dulce"; es el primer mandamiento: "Adorarás al Señor tu Dios, y a él solo servirás" (Mateo 4, 10).

Algunas personas se niegan a elegir una hora específica y prefieren ir "libremente", según su agrado. ¡Un deseo engañoso y una fidelidad peligrosa! El amor nos impulsa al compromiso. La libertad se ejerce plenamente cuando está comprometida con la fidelidad en el amor. Para superar una adoración afectiva (adorar cuando uno tiene ganas, ir a ver a "su propio Jesús") y pasar a una adoración "en espíritu y verdad", una adoración en la Iglesia y para la Iglesia, ¡es necesario orar fiel y regularmente! La adoración se convierte en un servicio para la humanidad. Vigilamos en nombre de la Iglesia por los más necesitados.




Fuente: Racine, Fr. Florian 
Could You Not Watch with Me One Hour?: How to Cultivate a Deeper Relationship with the Lord through Eucharistic Adoration 

Noviembre del 2017




Recogimiento


"Tendré siempre mi alma, entreabierta, para las almas que quieran confiarse a la mía; pero no la abriré plenamente.

Guardaré siempre lo más intimo de ella para Dios solo. Acogeré a todos con cariño. No obstante, me proporcionaré momentos de recogimiento lo más prolongados que sean posibles.

NO quiero ser una parlanchina espiritual, y salvo en los casos en que la caridad me lo imponga como un deber, quiero conservar el gran silencio del alma, la soledad. Que nada se disperse, ni aun el alma.

Reservaré para Dios las profundidades de mi alma y daré a los demás, serenidad, amabilidad, bondad, palabras u obras útiles. Y en esta entrega de mí misma a los demás, me separaré de Dios lo menos posible."



(Del diario de Elisabeth Leseur)
Noviembre del 2017





No quiero ser santa a medias


Señor, Dios mío, ayúdame a ser Santa. 

Santa en medio de mis problemas, santa en medio de mis aflicciones, sufrimientos e inquietudes. Que sea perseverante para llegar ser oración en medio de un mundo que vive de lo extrínseco. Que mantenga mi lámpara siempre encendida, para que sea luz cuando la oscuridad y el desaliento quiera dominar en mí, o en aquellos que me has confiado.

Que custodie mi corazón, para que mis acciones sean lo más puras a tus ojos, de manera que no haga nada por vanagloria o por rivalidad; sino siempre guiada por Tu Santo Espíritu. 

Que los santos, especialmente en este día, sean siempre mi exhortación a la santidad, para que yo sea renovada en la búsqueda por medio de mi conversión personal y que la fe sea siempre la alegría que reine por siempre en mi corazón.

Gracias Señor por Tu Misericordia conmigo.


!Feliz solemnidad de todos los Santos!




(1 de Noviembre del 2017)